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jueves, 12 de abril de 2007

La estructura estilística

La mente humana tiene la manera de encontrar cientos de caminos, o soluciones diferentes a problemas iguales. Reacciona de formas variadas y podríamos decir que es hasta cierto punto impredecible. Sin embargo, algunos patrones pueden repetirse con frecuencia, y marcar una especie de “camino habitual” que es observable. En términos generales, podríamos decir que este camino, o esta elección de las mismas soluciones, tiene mucho que ver con lo que se denomina “estilo”.

Es difícil definir esa palabra con exactitud, ya que es un concepto muy relativo, que puede aproximarse de múltiples maneras y que depende de muchos factores. Hablando de lingüística y textos, existen varios enfoques para clasificar o valorar el estilo de sentencias, oraciones y discursos, pero siempre será en relación a otro sistema de reglas, como veremos a continuación.

Se puede hablar de estilo gramatical cuando varios enunciados tienen el mismo significado, pero estructura diferente. Las variantes funcionales dependen, como su nombre lo indica, de la función que tenga el enunciado, lo cual determinará también su estilo, ya que, aunque queramos transmitir el mismo mensaje, la intención puede cambiar y por tanto su estructura.

Además a esto, podemos tomar en cuenta otros aspectos en los cuales no pensamos a la hora de hablar, como el número de palabras de cada oración, o el uso mayor de sustantivos, o de adjetivos, o la omisión de artículos... Estas son características cuantitativas que pueden ser medibles estadísticamente.

Todos estos criterios también son aplicables a secuencias de oraciones, y textos. Por ejemplo, en una narración, podríamos platicar lo mismo desde el punto de vista de diferentes personas, y aunque los hechos serían iguales, el estilo del texto no.

La comunicación textual también tiene un tono, que no es más que el tipo de expresión que se utiliza de acuerdo al contexto. Ya sea la actitud del hablante, o la situación en la que se encuentra con respecto al oyente. Un ejemplo breve y claro, sería cuando utilizamos el pronombre “usted” en vez de “tú”.

Otro de los estilos se determina dependiendo de qué tan explícitas sean las oraciones, qué tanta información da y cuánto deja a la interpretación del receptor. Esto se sale un poco de la estilística, y entra más dentro de las características semánticas de otros géneros como la poesía, en donde se pretende no decir todo concretamente.

La posibilidad de actos de habla directos e indirectos, los cuales podremos utilizar buscando cuál es la manera más eficaz de hacer llegar un mensaje, o lograr el objetivo propuesto con la comunicación.

Uno de los problemas que plantea la estilística es que, como el estilo se influye por las características del productor, el tiempo, el lugar, la cultura, etc., es difícil distinguir entre el estilo del productor y la influencia de las características externas a él.

Bibliografía

Van Dijk, Teun (1978). La ciencia del texto. México: Editorial Paidós. Traducido por Sibila Hunzinger

1 comentario:

Ingrid dijo...

Wow! Un blog así me hacía falta.