El tema del establecimiento de la agenda política puede verse claramente en las campañas presidenciales actuales, entre el candidato republicano John McCain, y su contrincante demócrata Barak Obama. Es muy interesante comparar los temas de los debates recientes con los temas de elecciones pasadas. Es notorio que la economía encabeza la lista como el tema de mayor importancia.
¿Dónde ha quedado el tema de la inmigración ilegal? No se ha tocado en absoluto en los tres debates recientes, y era lo más discutido hace apenas unos años. ¿Ha dejado de haber inmigración ilegal? ¿Se ha resuelto el problema? En absoluto, sin embargo, hay muchos motivos por el cual ese tema ha pasado a segundo término.
La crisis económica de Estados Unidos es la peor desde la gran depresión, esto ha hecho que cualquier otro tema parezca pequeño en comparación. Otro de los problemas a los cuales se han enfocado los debates es la crisis energética. Así que haciendo una breve lista de lo que se ha discutido en fechas recientes, podemos encontrar:
Crisis económica.
Crisis energética y la perforación submarina.
Guerra en Irak y seguridad nacional.
Cambio climático.
La inmigración ilegal no aparece en la agenda mediática actual, toda la atención del país está situada en esos cuatro temas que afectan más y directamente al pueblo norteamericano.
Por otra parte, las elecciones también están cargadas de ciertas peculiaridades. El asunto racial, y la discusión de que si Estados Unidos está listo para un presidente negro. Además, se cita a la administración de George Bush como la peor de toda la historia de Estados Unidos. El presidente actual ni siquiera aparece en televisión, no hace comentarios ni declaraciones. Esto puede interpretarse como una ausencia para permitir el libre transcurso del proceso electoral, sin embargo resulta evidente que coincide convenientemente con la ola de críticas que vienen de todas partes del mundo.
Todos estos son factores que afectan, y se ven reflejados en la agenda particular de cada uno de los medios. Fox News hace mucho hincapié en el asunto racial y en el pasado musulmán de Barak Obama, y MSN NBC mucho énfasis en la edad de John McCain.
En México, el caso bien sabido de las elecciones del 2006 es interesante. La agenda mediática era clara: López Obrador era un peligro para México. Es fácil que todos los canales de televisión coincidan en un solo punto cuando solo dos personas son dueños del 97% de los medios.
Sin duda vivimos en un mundo mediatizado, y los estudios iniciados por McCombs y continuados por muchas otras personas son importantísimos para deshacer la maquinaria en la que estamos inscritos, y saber un poco lo que está sucediendo a nuestro alrededor, no ser solamente engranajes dentro de la maquinaria.
El marketing político en México era impensable en un país dominado totalmente por el PRI, el "partido oficial" o hegemónico que ganaba sin falta todas las elecciones. Pero la irrupción de la oposición, primero con gubernaturas, luego con la presidencia, ha creado un ambiente muy diferente. El marketing político es cada día más importante, o quizá indispensable para los actores que quieran posicionarse dentro de la política actual.
Me remitiré nuevamente al caso de Baja California, todavía único dentro de la historia política nacional. El candidato del PRI, Jorge Hank Rhon, utilizó una campaña mediática impresionante, fundada principalmente en la fortuna de Hank, basada en sus casinos y negocios.
Aunque ya había sido alcalde de la ciudad de Tijuana, Hank Rhon se había visto implicado en algunos asuntos turbios, como el asesinato del periodista Héctor Felix Miranda. Su imagen debía ser limpiada, y sin duda alguna se promocionó como el candidato ideal para el pueblo de Baja California, y se hizo a un lado cualquier acusación. Además, Hank dejó a medias su mandato en Tijuana para perseguir su candidatura, cosa ilegal por la llamada "ley antichapulín", promulgada para evitar este tipo de situaciones.
El candidato del PAN, José Guadalupe Osuna Millán, también había sido alcalde de Tijuana, pero no contaba con la fortuna de Hank Rhon para su campaña. Pronto fue sobrecogido por la avalancha de spots televisivos, entrevistas en televisión, cartelones por toda la ciudad, fiestas y regalos que comenzó a hacer el candidato del PRI.
Incluso la llamada "marea roja", cientos de personas en todo el estado, vestidas de rojo, repartiendo volantes del PRI, causaron un grandísimo impacto. La marejada de personas contratadas por Hank sobrepasaba con creces las movilizaciones ciudadanas (y voluntarias) de los Panistas. También comenzaron a llegar tarjetas prepagadas de celular a diversos domicilios, con hasta 500 pesos de tiempo aire.
La campaña sucia no se hizo esperar, y ambos partidos, desesperados por ganar el estado (se jugaban intereses muy grandes a nivel nacional) comenzaron una serie de spots ofensivos que se transmitían constantemente por los canales de televisión local. El organismo regulador del proceso electoral, el IEE, se vio sobrepasado y no pudo responder a tiempo para controlar esta campaña negra. Los topes de gastos de campaña también se sobrepasaron por mucho.
Las encuestas de opinión comenzaron dando baja popularidad a Hank Rhon, mostrando una marcada preferencia hacia Osuna Millán. Baja California desde 1989 ha tenido una marcada influencia panista, así que no era de sorprender. Sin embargo, esta tendencia pronto se comenzó a revertir.
Los spots se hicieron más sofisticados, y Hank Rhon se promovía como gobernador del cambio. Se supo posicionar muy bien. Las encuestas ya lo favorecían y la gubernatura parecía ganada. En el cierre de campaña, el candidato del PRI reunió a más de 70,000 personas.
Las elecciones llegaron, y Hank Rhon perdió por un margen considerable. Ni siquiera fueron reñidas las elecciones.
Este debe ser un caso interesante de estudio, ya que todo apuntaba hacia una victoria del PRI. Finalmente, el proceso electoral se mediatizó en exceso y se convirtió en un puro show. Algo que el pueblo de Baja California supo detectar muy bien. Quizá fue uno de los momentos más maduros, políticamente hablando, en la historia de este país.
Con las campañas electorales de Estados Unidos en un momento casi culminante, debates de candidatos y campañas mediáticas, los actores políticos son escrutados diariamente bajo la lupa de miles de analistas de todo el mundo. Desde economistas, politólogos, comunicólogos y un largo etcétera.
Sin embargo, en los debates se ha enfatizado muchísimo la atención hacia la comunicación no verbal del candidato republicano, John McCain, así como del candidato demócrata, Barack Obama. Han sido acaloradas las discusiones en la televisión, y generalmente han dejado a McCain muy mal parado con la opinión pública.
Eisenberg y Smith (1971) definen la comunicación no verbal como “mensajes sin palabras”, Mehrabian (1971) se refiere a ellos como “mensajes silenciosos” y Knapp (1972) dice que son “aquellas situaciones en las que las palabras no se escriben ni se dicen”.
Las palabras de ambos candidatos son parecidas. Expresan sus ideologías, manifiestan sus planes económicos y demás, y la mayor parte del público sabe muy bien qué esperar de los discursos. Es por eso que, pienso yo, se ha volcado la mirada al lenguaje no verbal. ¿Qué están diciendo verdaderamente estas dos personas?
Pero a medida que pasaban los minutos, la belicosidad del republicano pareció transformarse en exasperación. Incapaz de controlar sus emociones, McCain no ocultaba su deseo de pelear, con sus manos siempre en movimiento y sus ojos parpadeantes. Cada tanto asomaba una sonrisa crispada.
Según Kathleen Kendall, profesora en la Universidad de Maryland y experta en comunicación política, uno de los candidatos exhibió una actitud presidencial y el otro no. "Al observar el debate, se tenía la impresión de que Obama era el candidato que iba a ganar", sostuvo Kendall.
La comunicación no verbal abarca muchísimos aspectos de una organización, no se limita a expresiones corporales o señas. Entre las cosas que involucra están:
Gestos y posturas.
Contactos físicos.
Forma del cuerpo y apariencia.
Tono y calidad de voz.
Territorialidad.
Distancia personal.
Tiempo (puntualidad, etc.)
Diseño de edificios, habitación y asientos.
Artefactos y objetos (señales, colores, etc.).
Todos estos elementos mandan información acerca de nosotros y nuestra organización, de manera que debe ser prioridad para nosotros manejarlos bien y utilizarlos a nuestro favor, a diferencia de John McCain, que fue traicionado por todo lo que no dijo dentro del debate.
Dentro de los grandes nombres del stand-up comedy norteamericano hay uno que a la fecha elude la fácil clasificación: Andy Kaufman. Mientras que individuos como George Carlin, Jerry Seinfeld, Chris Rock y Ellen DeGeneres no tienen problema al ser colocados dentro de este género de comedia, Kaufman es visto todavía con recelo y en ocasiones no figura entre aquellos. ¿Cuál es la gran diferencia entre otros comediantes y Andy Kaufman?
Primero repasemos las convenciones básicas del stand-up. Los actos, o funciones, consisten de una persona de pie dirigiéndose directamente al público (se omite la convención teatral de la “cuarta pared”), generalmente con la ayuda de un micrófono. Las rutinas consisten de chistes, anécdotas o reflexiones humorísticas. Algunos comediantes utilizan objetos, música o trucos de magia para ampliar su show.
Dentro de estas convenciones, no tenemos dificultad de situar a Richard Pryor o Eddie Murphy, ya que las siguen al pie de la letra. El canal de televisión Comedy Central realizó una lista de los 100 mejores comediantes norteamericanos de stand-up, donde Jerry Seinfeld alcanzó el lugar #12, George Carlin el #3 y a la cabeza de la lista podemos encontrar a Richard Pryor. Los diez primeros lugares siguen las convenciones al pie de la letra y sin duda han tenido un impacto cultural enorme. Sin embargo, Andy Kaufman, un innovador del género se sitúa en el lugar #33. Dentro del programa de televisión que se hizo para presentar estos nombres, los comediantes que comentaron sobre Kaufman llegaron al consenso de que no les agradaba pero era interesante tener a alguien experimental en la lista.
Kaufman realizaba rutinas que transgredían un poco las convenciones y casi cruzaban la frontera entre el stand-up y algo que no tenía nombre. Su primera aparición en Saturday night live fue un éxito, aunque no dijo ninguna palabra. De pie frente a una cortina roja y con un fonógrafo a un lado, esperó pacientemente a que se reprodujera el tema principal de la caricatura Mighty Mouse, mientras él observaba seriamente a la audiencia y fingía cantar el coro: Here I come to save the day! En la espera, toma un vaso de agua y se limpia la boca con su manga posteriormente, consigue una carcajada al respecto.
Es difícil situar este tipo de comedia dentro del contexto del stand-up, tampoco podemos encasillarlo dentro del sketch, sin embargo es una combinación exitosa.
En otra famosa rutina, Andy actuaba como un personaje con acento extranjero siguiendo las convenciones del stand-up, pero fallando miserablemente en su intento de contar chistes o decir algo gracioso. Generalmente el público reía a manera de burla, al desconocer que todo se trataba de una actuación. Sin embargo, después de unas imitaciones lamentables, el extranjero diría que imitaría a Elvis Prestley ante un público escéptico. Finalmente, la imitación resultaría casi perfecta, de manera que el público caería en cuenta que todo había sido un engaño y el comediante no era tan inepto como había supuesto en un inicio. Estas presentaciones causaban un gran impacto.
Para proponer un último ejemplo, una rutina llamada Eating ice cream representada en un club llamado “Improv” es interesante por varios motivos. Andy Kaufman entraría en el escenario, y en el micrófono diría: “Hace diez años audicioné en el Improv frente a Bud Friedman y no lo logré, me echaron de aquí. Desde entonces me ha dado mucho apoyo y ánimos y le debo muchísimo a él. Ahora me gustaría presentarles la rutina que hizo que me echaran del Improv. No la he hecho desde entonces, aunque la he intentado en varias ocasiones y nunca ha funcionado. Me gustaría hacerla para ustedes hoy. Se llamaba “cenando” pero le cambié el nombre a “comiendo helado”.”
En el escenario hay una pequeña mesa de cafetería, con servilletero, mantel, cubiertos y sal y pimienta. Kaufman toma asiento y solicita la presencia de una mesera del club para que suba al escenario. Él le pide el menú, y después de revisarlo tediosamente pregunta: “¿Qué tienen?”. Ella parece extrañada y replica: “¿Es en serio”. Después de escuchar toda la lista de platillos, se decide por un helado de chocolate dentro de un plato sopero, para poder esparcirlo.
La mesera se retira a la cocina del club y Kaufman queda solo en el escenario, frente al público, con un silencio incómodo. Algunas risas se escuchan pero Andy actúa como si en realidad estuviera dentro de un restaurante, esperando su comida. No hay nada inherentemente cómico en su actuación. Cuando la mesera regresa con el plato, Andy Kaufman comienza a comer su helado, y posteriormente enciende una pequeña grabadora con risas y aplausos de sitcom. “Bien, eso es todo”, finaliza el comediante.
¿Es esto un sketch? Definitivamente no es un monólogo, ya que dentro de la rutina no hay ninguna palabra dirigida al público. Mi propuesta es que esto se acerca más a conceptos artísticos introducidos por Marcel Duchamp como el ready-made y el arte encontrado.
En su rutina Eating ice cream, Kaufman montó una típica escena de restaurante, sin añadir ni quitar nada, y la colocó en un contexto diferente e inesperado. Durante todo el transcurso de la rutina, se escucharon risas y hasta carcajadas ocasionales, sin embargo no era una actuación cómica. Lo que logró este efecto fueron los dos diálogos que rodeaban la rutina: El primero en donde se advertía que era una rutina pésima, y que había conseguido que lo corrieran de ese lugar, y la última que dice: “Eso fue todo”. La parte central del sandwish no es comedia, es found art.
Kaufman con frecuencia utilizaba elementos de la cultura pop infantil para utilizar en sus actos, más notablemente el títere de Howdy Doody. En el caso de la rutina de Mighty Mouse, la canción fue utilizada tal cual, mientras Kaufman solo observa al público. Aunque tampoco cabe exactamente dentro de la definición del ready-made, se acerca más a éste que al stand-up comedy.
Otra de sus rutinas famosas consistió en leer completa “El gran Gatsby” de F. Scott Fiztgerald. Es por esto que se le denominaba con frecuencia como un anti-comediante, y el afirmaba que nunca había contado un chiste en su vida.
Dentro de sus especiales de televisión, sus atrevimientos fueron todavía más radicales. Parte de la comicidad consitía en presentar el programa en desorden, fingir que la cinta se había acabado y mostrar distorsión en la pantalla, crear anuncios comerciales de productos imaginarios y decir al público que se está en corte comercial cuando en realidad se está al aire y otro tipo de artificios que rompieron las convenciones de la televisión.
Sus rutinas llegaron incluso a ser peleas a puñetazos en la televisión en vivo, sin avisar a nadie que se trataba de una actuación, para causar reacciones fuertes en la audiencia. Mientras las transgresiones inofensivas dentro del los escenarios de clubes de comedia fueron bien recibidas, las realizadas dentro de la televisión no lo fueron tanto.
Este alejarse de las convenciones y romperlas constantemente en búsqueda de efecto trajo consecuencias negativas en su carrera. Los programas de televisión no querían presentarlo debido a los rumores de sus conflictos, peleas y desapego a las reglas de los estudios. Se salió del campo, diría Bourdieu.
Sin embargo, es irónico ver como las vanguardias con el tiempo pierden filo y se convierten en convenciones también. Los recursos inventados por Andy Kaufman ahora son estándar de facto en programas cómicos como Saturday Night Live, MadTV e incluso en mexicanos como Al derecho y al derbez y XH Derbez. Esto, casi de la misma forma en que las transgresiones de Duchamp comenzaron a perder su impacto inicial.
Es interesante ver que en la película biográfica sobre Andy Kaufman, Man on the moon (1999) se comience con un artificio similar a los del comediante (anunciar el fin de la película antes de su inicio) que en esta ocasión no logró engañar a nadie.
Andy murió durante los años ochentas, a los treinta y cinco años, debido a un cáncer pulmonar y el no era fumador. Esto causó que muchos periódicos y gente del show business no creyeran que su muerte era real y que se trataba de otra de sus rutinas transgresoras. Veinte años después, hay gente que está dispuesta a creer lo mismo.
Bibliografía:
Dunn, Brad (2006). When They Were 22: 100 Famous People at the Turning Point in Their Lives. USA; Andrews McMeel Publishing.
Vizcarra, Fernando (2002). “Premisas y conceptos básicos en la sociología de Pierre Bourdieu”, en Estudios sobre las Culturas Contemporáneas, época II, Vol. VIII, número 16, diciembre de 2002. Universidad de Colima, Colima.
Foucault, Michel (1979). El orden del discurso. Tusquets. Barcelona.
Todavía recuerdo la época en donde los carteles publicitarios de los candidatos políticos mostraban una foto con rostro solemne, grave. Poco a poco fueron sonriendo, de manera que a la fecha los encontramos haciendo la más variada cantidad de gestos con las manos, brazos, y vestidos de colores llamativos. Sin duda alguna han incorporado elementos del marketing para hacer sus campañas, esto debido a la supuesta competencia que ha tenido la apertura politica en el pais.
La publicidad politica es tema caliente en estos dias. Las campañas negras parecen incontrolables y los partidos políticos la mayor parte de las veces no prestan atención a las regulaciones de los institutos electorales.
Durante la campaña de Jorge Hank Rhon para la gubernatura de Baja California, el Partido Acción Nacional y el Partido Revolucionario Institucional intercambiaron una serie de spots fuertísimos, atacando de frente y sin tapujos a la competencia, a pesar de estar prohibido por la ley estatal.
La guerra fue mediática, y fueron contratados verdaderos gurús de la asesoría de imagen. Sin embargo, nada de esto sirvió a Jorge Hank, quien perdió las elecciones después de inversiones millonarias.
El marketing no proporciona garantías de victoria, pero sin duda ofrece una ayuda que no tendrán quienes carezcan de esta herramienta.
La reciente incorporación de estas técnicas y la eterna inmadurez política de México han creado material de sobra para investigadores del campo político. Las elecciones de Yucatán, la campaña negra del 2006 y el caso de Baja California son tan solo unos casos interesantísimos que solo se pudieron dar en el México Post-PRI. Felipe Calderón se presentó con cabellera negra durante su campaña, pero al entrar como presidente, encaneció casi inmediatamente. ¿Casualidad? No, marketing.